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Terra
La Coctelera

Desganas.

Si cuarenta mil niños sucumben diaramente
en el purgatorio del hambre y de la sed
si la tortura de los pobres cuerpos
envilece una a una a las almas
y si el poder se ufana de sus cuarentenas
o si los pobres de solemnidad
son cada vez menos solemnes y más pobres
ya es bastante grave
que un solo hombre
o una sola mujer
contemplen distraídos el horizonte neutro

pero en cambio es atroz
sencillamente atroz
si es la humanidad la que se encoge de hombros.

Mario Benedetti


Pues sí. Todavía sigo pensando en lo que pasó en aquella playa napolitana. Niñas gitanas muriéndose en la playa y nadie, absolutamente nadie, se acercó a auxiliarlas. La indiferencia ante las tragedias ajenas es cada vez mayor y sobre todo sin son lo que desde mi humlide punto de vista llamo: grandes tragedias mundiales. A esas ni mirarlas. Tal vez sólo una ojeadita por encima si algún programa de televisión emite algún reportaje al respecto. Pero eso: sólo una ojeadita. Porque en cualquier otra cadena están echando en esos momentos algo bastante más agradable, aunque sea un programa de corazón, (todo sea dicho de paso). Cualquier cosa, todo mejor que eso. Porque no nos gusta que se nos encojan las entrañas. Ya llevamos un ritmo tan enloquecido que ni se nos inmutan las tripas, así que ¿para qué removerlas?.

No hay peor sentimiento que no sentir nada, y decía Anatole France que la moral descansa naturalmente en el sentimiento.

Um, sin sentimiento no hay moral. Será eso.

Aunque prefiero pensar en lo que escribió Lorca: "El más terrible de los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza perdida".

Pero eso de pensar que el mundo entero está más falto de esperanza que de moral...me da mucho miedo. Qué le vamos a hacer. Yo seguiré avivando mi escasa llamita de fe en la humanidad. Por si acaso...

¿Todo esto se sentía?

"(...) mi vida era como una noche sin luna antes de encontrarte, muy oscura, pero al menos había estrellas, puntos de luz y motivaciones....Y entonces tú cruzaste mi cielo como un meteoro. De pronto, se encendió todo, todo estuvo lleno de brillantes y belleza. Cuando tú te fuiste, cuando el meteoro desapareció por el horizonte, todo se volvió negro. No había cambiado nada, pero mis ojos habían quedado cegados por la luz. Ya no podía ver las estrellas y nada tenía sentido..."

"(...) Una cosa sabía con total seguridad.
Lo sabía desde el centro de mis huesos, desde la punta de mi cabeza hasta las suelas de mis pies; y es cómo el amor le concede el poder a alguien para destruirte.
A mí me habían roto más allá de toda esperanza... "

"(...) Después de todo...¿de cuántas formas se puede romper un corazón y pretender que siga latiendo?."


Stephenie Meyer (Luna Nueva)


Pues sí, supongo que todo esto se sentía. Doy gracias de poder decir que no me han roto el corazón demasiadas veces, ni lo suficientemente fuerte como para no haberlo olvidado, de aquello sólo queda un ligero recuerdo en plan: "oh sí, lo pasé mal", pero que nadie me pregunte cuánto tiempo lloré, ni durante cuánto tiempo pensé que mi vida y mi futuro se habían derrumbado como un frágil castillo de cartas. Tengo el corazón sano y sin parches ni zurcidos. Vamos, como una manzana golden rica, rica.

Y ahora....ahora sólo queda lo que supongo que era amar. Porque no se ama igual dos veces. Y tampoco creo que yo pueda hacerlo con la inconsciencia de antes. El tiempo quita muchas cosas, pero también da serenidad, y mi más sincera opinión es que quien pierde los papeles y el Norte una y otra vez, es que no tiene en orden esos papeles. Mi recomendación es que vaya a una tienda de supervivencia y compre una nueva brújula y haga limpieza de archivadores.

Llevo cinco años de flor en flor y felizmente libre de ataduras emocionales. Me dicen que es miedo al compromiso, a que me hagan daño de nuevo (excusa que por otra parte, me parece realmente barata) y demás suposiciones habituales. Y no. Lo que me da es pereza. Y habitualmente no soy perezosa para nada. Mientras mi madre chascarrilleándome al oído con risita misteriosa: "todo esto pasará señorita independiente". Pero a la hora de buscar pareja, de aceptar a alguien en mi vida....uuuuffffff, me canso de pensarlo y si me pongo a imaginar mi vida unida a la de alguien, sólo se me viene una pregunta a la cabeza: "¿qué necesidad tengo?". Vuelvo a dar gracias de poder decir: "ninguna", y quedarme más ancha que larga. Así que lo grito a los cuatro vientos: me da pereza buscar y me cansa tan siquiera la posibilidad de encontrar pareja. Y no tengo necesidad de alguien compartiendo mi días y mis noches. Ya tengo un cocker spaniel que me adora y que está a mi lado incondicionalmente, al que yo idolatro y con el que no me da pereza relacionarme.

He dicho.


Triste nº1.

Por la memoria vagamos descalzos

seguimos el garabato de la lluvia

hasta la tristeza que es el hogar destino

la tristeza almacena los desastres del alma

o sea lo mejorcito de nosotros mismos

digamos esperanzas sacrificios amores.

A la tristeza no hay quien la despoje

es transparente como un rayo de luna

fiel a determinadas alegrías.

Nacemos tristes y morimos tristes

pero en el entretiempo amamos cuerpos

cuya triste belleza es un milagro.

Vamos descalzos en peregrinación

triste tristeza llena eres de gracia

tu savia dulce nos acepta tristes.

El garabato de la lluvia nos conduce

hasta el hogar destino que siempre has sido

tristeza enamorada y clandestina

Y allí rodeada de tus frágiles dogmas

de tus lágrimas secas / de tu siglo de sueños

nos abrazas como anticipo del placer.

Mario Benedetti



Sólo ganas de levantarme de la mesa, coger un cigarro, meterme en el baño, cerrar los ojos y dejar que el humo me rodee. Hace tiempo que mis ojos no se inundan sino es por una feliz razón. Ójala dejasen fluir serenos mares y que la marea arrastrase este nudo que acompaña a mi garganta desde que abrí los ojos esta mañana. Sin razón ni motivo, pero ójala. Qué le vamos a hacer.
¡¡¡¡¡Bonjour tristesse!!!!!.



Luces y sombras.

Aquí está la chica del corazón cerrado a cal y canto como la puerta de una casa en ruinas, la de los pensamientos propios que aparentan transparencia pero que no hablan por los cuatro costados, la que es hombro, pañuelo y lo que haga falta, pero que sólo se apoya realmente en las cuatro paredes de su cama, la que tiró a la basura sus pañuelos de papel y quemó los de lino blanco con iniciales bordadas, la que no necesita nada. La que muestra sus luces y oculta sus sombras. La que busca el anonimato, pero necesita lanzar sus palabras al aire. Porque todo cansa.